miércoles, 2 de julio de 2008

Inteligencia emocional


La inteligencia emocional, un término difundido mundialmente por el periodista y escritor Daniel Goleman quen la deine como la capacidad de:
1) Sentir
2) Entender
3) Controlar y
4) Modificar estados anímicos
a) Propios y
b) Ajenos.


Las habilidades prácticas que se desprenden de la Inteligencia Emocional son cinco, y pueden ser clasificadas en dos áreas:
A. INTELIGENCIA INTRAPERSONAL (internas o de autoconocimiento).A este grupo pertenecen tres habilidades: a. La autoconciencia (capacidad de saber qué está pasando en nuestro cuerpo y qué estamos sintiendo) b. El control emocional (regular la manifestación de una emoción y/o modificar un estado anímico y su exteriorización). c. La capacidad de motivarse y motivar a los demás.

B. INTELIGENCIA INTERPERSONAL (externas o de relación) A este grupo pertenecen dos habilidades:
a.La empatía (entender qué están sintiendo otras personas, ver cuestiones y situaciones desde su perspectiva), y
b. Las habilidades sociales (habilidades que rodean la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal, y que pueden ser usadas para persuadir y dirigir, negociar y resolver disputas, para la cooperación y el trabajo en equipo).
¿De qué manera podemos utilizar la Inteligencia Emocional para ayudar a estudiar a nuestros hijos?

PONIENDO LAS EMOCIONES A FAVOR
Como vimos en el ítem anterior, entre los distintos factores que intervienen en los estudios y el aprendizaje, se encuentra el factor emocional, que puede obrar a favor del proceso educativo (equilibrio emocional) o en contra (desequilibrio emocional).
Como lo muestran las investigaciones científicas más recientes, aproximadamente un 50% de nuestros rasgos emocionales personales nos vienen de herencia genética, y el otro 50% proviene de nuestra crianza y de nuestras experiencias más tempranas de la infancia.

Con este conocimiento, y aceptando las naturales e inmodificables tendencias temperamentales que poseen nuestros hijos, podemos ayudarlos en cada una de las áreas de la Inteligencia Emocional:

1) En el autoconocimiento, detectando señales de ansiedad, nerviosismo o miedo, y previniendo problemas de relación (dentro y fuera de la familia) que pueden obstaculizar una determinada etapa de estudio.

2) En el control emocional, aprendiendo estrategias psico-físicas que permitan neutralizar los estados de ansiedad, los estallidos temperamentales o los estado de perturbaciones afectivas.

3) En la motivación, requisito fundamental del verdadero aprendizaje, aprendiendo a neutralizar y/o superar los estados de abulia, y la displicencia o la ausencia de interés y motivación en una materia.

4) En la empatía, aprendiendo a percibir y comprender los sentimientos y emociones de familiares, amigos y compañeros de estudio.

5) En las habilidades sociales, aprendiendo a establecer buenas relaciones con los profesores y los compañeros de escuela.

II. ¿Cuáles son los factores que intervienen en el aprendizaje?
PARA AYUDAR TENEMOS QUE SABER
En el aprendizaje intervienen diversos factores, y ninguno de ellos garantiza, por sí solo, una performance exitosa en los estudios. Estos factores son:
a. Académico: (asistencia suficiente a clase, atención en ella, lectura de los materiales, técnicas de estudio, etc.).

b. Referencial (la relación con la familia, los profesores, los compañeros de clase y las amistades).

c. Emocional (interés, motivación, estados anímicos, estímulos, deseos y metas personales, etc.).

d. Ambiental (la casa, el colegio, los sitios que se frecuentan, etc.).

Los padres podemos ejercer influencia -positiva, nula o negativa- en cada uno de los ámbitos en los que se produce el proceso educativo.

En especial, tomando cada uno de los aspectos principales -en relación con nuestro rol- de cada ámbito:
 En el académico, verificando que nuestros hijos apliquen técnicas de estudio eficaces.
 En el referencial, manteniendo la armonía en las relaciones familiares, ya que la familia es la principal fuente de estímulos para un estudiante.
 En el emocional, ayudando en todo lo posible a mantener el equilibrio emocional de nuestros hijos, y proveyéndoles de todas las fuentes de motivación que estén a nuestro alcance.
 En el ambiental, garantizando un clima favorable, en nuestra casa, para crear las mejores condiciones posibles para el estudio individual o en grupo.

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